Ecos de tristeza

«Primero, acepta la tristeza y acepta que sin perder, ganar no es tan bueno».

Alyssa Milano.

Alza la voz, pero no me grites, 
ya sabes que mi corazón es frágil
cuando mis fuerzas flaquean
y me hablas, sin apenas comprenderte.

Alza la voz, pero suavemente,
desnudando mi torpeza al aparecer. 
Adentrándote en mí, despacio, con calma, 
para que tu melodía vaya poco a poco meciéndome.

Alza la voz y cuéntame tus secretos
con esos eternos versos encriptados
que aturden mi huidiza alma
y enloquecen la claridad de mi mente. 

Alza la voz, tristeza mía, 
ya sabes que no soy tan fuerte
escondida tras una coraza de espuma, 
que se deshace en cuanto vienes a verme.

Alza la voz y abrázate a mis miedos
mientras huyo disfrazándome de valiente. 
Alza la voz y susúrrale a mi alma
reposando tu eco en mi regazo durmiente.



Te invito a que aceptes lo mensajes de tu alma y a que no huyas ni acalles tu tristeza. Escucha lo que tu tristeza te cuenta sin caer en el abatimiento ni en el victimismo, sino desde el poder que te aporta la aceptación de la propia realidad. 

 

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