En el atardecer de mi existir

«Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar, es empezar a morir».
Gregorio Marañón

En el atardecer de mi existir me descubro, embriagada en la vulnerabilidad de tiempos repletos de incertidumbres. Tiempos que me abrazan con calma, para despegarme de esas expectativas incesantes que no me llevaban a ningún sitio. 

En ese atardecer donde el tiempo se ha detenido para que un día y otro se vayan repitiendo sin más. Donde todo se sucede lentamente, dejando la vida atrapada entre los paréntesis de un guión que no sabe cómo continuar. 

Puede que en esta extraña calma estemos comenzando a descubrir nuevos matices de color brotando de las posibilidades del ahora. O puede que simplemente la angustia del mañana nos esté encerrando en la cárcel del miedo

¿Y mañana qué?

El miedo nos hace estar constantemente enfocados en un mañana, que hoy más que nunca, parece una auténtica ruleta rusa. No tenemos la menor idea de como saldremos adelante; nos creíamos tan poderosos, siempre deseando más y más…

Y mientras tanto en el crepúsculo de mi vida, voy navegando con pausa, aunque los vientos no soplen a favor. Adentrándome en la melodía del silencio de mi ser, en el cuidado y cobijo de mi esencia; sin necesidad de disfraces que enturbien lo auténtico que reside en mí.

En este instante eterno y fugaz en el que resido, mientras la noche me cubre con su manto de ensueños, me dejo acunar por la templanza y la dulzura de la vida. Porque más allá de lo que creíamos que era «lo normal», nos confundimos con barreras que coartaban nuestra libertad y que pensamos infranqueables.

Porque ahora, sí ahora, en este atardecer del momento presente, por fin me encuentro libre, embriagada del hechizo de la efímera eternidad. No sé qué ocurrirá mañana, no sé cómo será la nueva vida que se nos presenta. Lo único que tengo claro es que ocurra lo que ocurra sólo yo puedo decidir cómo lo experimento. 

Como decía Viktor E. Frankl «Las decisiones, no las condiciones, determinan quiénes somos». Así que pase lo que pase, decido vivir teniendo claro mi propósito, mi porqué y mi para qué. Sean como sean las circunstancias, de nada sirve adoptar el papel de víctima que se encuentra prisionera en la cárcel del miedo.

Puede que ahora haya llegado el momento de dejar de buscar fuera para comenzar a encontrar por fin dentro de nosotros. Clic para tuitear



Te invito precisamente hoy, a descubrir el placer de detener tu tiempo, de encontrarte con tu esencia, de reconocerte y de reconocer todo lo que ya eres. 

 

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8 Comments

  1. Soulmate dice:

    Muchos de los aspectos que describes la verdad que a una de nosotras le paso por el miedo a lo que podría suceder en el mañana lo que hace que seamos vulnerables y no tengamos por lo tanto la libertad que cada persona nos merecemos. Un texto que nos muestras que hace reflexionar mucho y que hay que tenerlo siempre muy presente. Además, nos gusta mucho las citas textuales que nos propones!

    • Pues bienvenida la vulnerabilidad, creo que demasiadas veces jugamos a hacernos fuertes para no sentir y cuando asumimos nuestras luces y nuestras sombras es cuando realmente podemos valorar mucho más quienes somos. Me alegra que os haga reflexionar, ya sabéis que esa es mi única intención. Un abrazo y gracias.

  2. Hola,

    Un texto muy interesante sobre la libertad y el miedo. El sentirnos vulnerables puede venir de cualquiera de esos dos polos y la verdad en los tiempos que corren más que nunca. Sobre todo creo que debemos llevar un sentimiento de aprendizaje para poder lidiar con todo ello. Muchas gracias por tu post.
    Un saludo,
    ELEB

    • Si algo me han enseñado estos tiempos tan extraños que nos ha tocado vivir es precisamente a abrazar mi vulnerabilidad, a reconocer mi miedo y al mismo tiempo a asumir la libertad de que con miedo y vulnerable solo yo puedo crear mi propia vida. Un abrazo y gracias por tu comentario Laura.

  3. Lorena Molina dice:

    Hola guapa!
    Nos traes una reflexión bastante buena y expresada de una forma encantadora.
    Siempre me repito cuando me distraigo, cuando mi mente se va al futuro continuamente, que sólo existe el aquí y ahora. Que vivimos un presente continuo. Y como bien dices las circunstancias no son buenas o malas, todo depende de lo que la mente dicte y cómo decidamos manejar lo que nos viene. La actitud depende de nosotrxs! Y siendo más conscientes del momento presente no sufriríamos como solemos hacer.
    Un abrazo.

    • Cierto Lorena, nos guste o no lo que existe es ese presente continuo al que haces referencia. Al final todo depende de la actitud con la que afrontamos lo que nos va sucediendo y sobre todo de ser conscientes de que en realidad somos quienes podemos tomar las riendas de lo que nos acontece. Un abrazo.

  4. Paula Alittlepieceofme dice:

    Creo que durante el confinamiento todos hemos tenido altos y bajos y como dices tú hemos llegado a ese atardecer donde los días se nos pasaban sin más y no reaccionábamos apenas…Por suerte eso quedó atrás, aunque yo nunca me he sentido poderosa, y menos viendo que cualquiera se puede ir en un suspiro, bss!

    • Cierto Paula, el confinamiento ha supuesto un aprendizaje, un reconocernos con nuestras luces y nuestras sombras. Sin duda un tiempo que ha hecho que nos encontremos con quienes realmente somos. Un abrazo y gracias por tu reflexión.

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